A LA SRA. BERTA HERMAN UN AGRADECIMIENTO ESPECIAL

Hace algunos meses, el 14 de octubre, para ser más precisos tuvimos el enorme placer de realizar la ENTREGA DE PREMIOS DEL CERTAMEN LITERARIO 2015, CATEGORIA: ADULTOS MAYORES/ CUENTO BREVE.

Participaron del Acto, acompañadas por su coordinadora, la Sra Susana Talesnik, algunas representantes del grupo GOLDA de adultos mayores de la Comunidad Judía de Córdoba, entre ellas la Sra BERTA HERMAN, quien generosamente donó para la biblioteca del CIAM JOFESH (Centro Integral para Adultos Mayores de AMIA) el libro “Detrás de la puerta”, de su autoría.

En nombre del CIAM JOFESH  y los adultos mayores que allí concurren cada día, queremos agradecerle su hermoso gesto y contarle que su libro ya es parte de nuestra querida biblioteca.

¡Gracias! Muchas Gracias!

Compartimos con toda la RED, el relato de Berta que el año pasado se llevó premio, y que fue publicado oportunamente en este blog.

EL PAYASO LULIO

Luciano Jiménez, médico pediatra, llegaba muy temprano al hospital del pueblo, ingresaba a la sala de internados luciendo un impecable guardapolvo blanco.

Con paso ágil, y junto a las camas de sus pequeños pacientes, regalaba a cada uno de ellos una amplia sonrisa. Con paciencia escribía el parte diario y el tratamiento a seguir.

Almorzaba en el comedor con los médicos y enfermeras que lo acompañaban en tan ardua tarea y los chicos que serían dados de alta.

Se retiraba ya entrada la noche, en su casa, repasaba los casos, estudiaba cada uno de ellos buscando una solución, consultaba libros y profesionales amigos.

El pequeño hospital tenía una sala de recreación que edificaron a su pedido. Allí se reunían los domingos los internados, esperando al payaso Lulio, que desparramando un bagaje de alegría  les permitía cambiar por momentos la angustia y el dolor por sinceras carcajadas.

Lulio vestía un traje de colores brillantes, alpargatones desflecados y medias de algodón rotas.

Se sentaba en el suelo, abría la bolsa que llevaba colgada del hombro y repartía juguetes y caramelos.

Julián, uno de los más pequeños preguntaba:

  • Lulio “¿Qué hacemos hoy?”

Rosita decía: “¿Qué nos trajiste Lulio?”

Luisito, se arrimaba con timidez y le pedía un beso.

Lulio respondía con amor abrazaba a todos y comenzaba la función.

Las historias se sucedían y el payaso disfrutaba las tardes igual que los niños.

Un domingo, ya de regreso por el camino habitual, un dolor lacerante minó sus fuerzas y se vió obligado a consultar a un médico.

Tras un exhaustivo examen, comprobaron que una grave dolencia lo aquejaba y requería reposo absoluto por un tiempo prolongado.

La preocupación por su dolencia era aún más intensa al pensar como se despediría de los chicos.

Levantó su vista pidiéndole ayuda al cielo que acompañándolo en su angustia se vistió de púrpura, una luz hirió el firmamento y un ruido ensordecedor quebró el silencio de su pena oculta.

Llegó al hospital, los niños lo esperaban con aplausos.

Lulio, sacó de la bolsa los regalos, los repartió lentamente, se sentó junto a los pequeños y dijo:

  • El payaso Lulio, les contará hoy una historia, y comenzó diciendo:

Hace muchos años, cuando era un niño quería ser médico. Como no tenía papá,trabajé para comprar los libros. Estudiaba de día y trabajaba de payaso en el teatrino del barrio. .

Con vocación y esfuerzo logré el diploma por el que había luchado.

Comenzó a quitarse la ropa de payaso, primero fueron las zapatillas, luego las medias, el traje lo colocó en una desvencijada silla, los chicos no sabían que estaba sucediendo. Y sin quitarse el maquillaje dijo:

Ustedes conocen al doctor Luciano Jiménez, él les da las medicinas necesarias para curar el cuerpo, yo trato con diversión curarles el alma.

Se despintó la cara, tomó el guardapolvo blanco que traía escondido y dijo:

“El médico y el payaso son la misma persona con distinto traje.

Hoy les tengo la triste noticia que por un largo tiempo no estaremos juntos las tardes de los domingos, tampoco estaré junto a la cama de ustedes, porque los médicos y los payasos, también se enferman.

Como despertando de un sueño, los chicos se levantaron y haciendo una ronda bailaron a su alrededor y a coro gritaron. Gracias doctor Julio, te sanarás pronto, nosotros te estaremos esperando.

   Distintos trajes, distintas profesiones, un solo cuerpo con el mismo corazón.

LIBRO DONACION 

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