CERTAMEN LITERARIO MENCION: SRA. SARA HAPER

 MALSANA AMBICIÓN

Es una hermosa mañana de primavera de un día sábado, en el barrio residencial de Recoleta, para ser más precisos sobre la Avenida Del Libertador, en el piso número veinte de un lujoso edificio, una pareja de septuagenarios discute acaloradamente.

Sus gritos rompen la tranquilidad del distinguido lugar; los vecinos se quejan continuamente y no logran hacerlos callar, porqué esa modalidad se hizo costumbre y las reyertas son cada vez más reiteradas y subidas de tono.

Es un matrimonio compuesto por Cholo Rivera y Paula Alzaga Unsué, ambos dueños de una importante empresa multinacional.

Cholo pone fin a la discusión como siempre, pegando un fuerte portazo a la puerta del lujoso piso. Se dirige a la cochera del edificio, pone en marcha su Mercedes, no sin antes haber encendido un cigarrillo, como habitualmente lo hace, siempre en ayunas. Trata de tranquilizarse y comienza con su rutina diaria: desayuna en la confitería“La Biela” distante a pocas cuadras de su casa, que desayuna es un forma de decir, porqué  muy nervioso fuma mucho y come poco.

El mozo lo atiende como siempre con gran amabilidad porqué lo conmueve la conducta de este rico y triste hombre. Como siempre Cholo deja el desayuno por la mitad y se va a caminar  por los hermosos parques de lugar; más tarde se distrae conversando con unos conocidos de cosas triviales, jamás cuenta su pena y así transcurre el día sábado. Está desesperado y evita todo contacto con su mujer.

Día de domingo espectacular, Cholo se despierta a las nueve de la mañana, se levanta de la cama en puntas de pié, para no despertar a Paula y evitar otra discusión, se baña se viste y silenciosamente se dirige a “La Biela”, sólo pide un cortado y mientras lo aguarda, fuma y comienza ha recordar porqué llegó a ésta situación.

Cholo nació en el barrio de Boedo y es el mayor de cuatro hermanos varones. 

Su papá era carbonero y su mamá ama de casa, y además ganaba unos pesitos haciendo arreglos de costura, sus padres siempre le inculcaron a sus hijos el amor al trabajo. Nunca les faltó nada, y Cholo por ser el mayor, retribuía ayudándolos todo lo que podía en la carbonería y también haciendo el reparto. Sus padres con mucho sacrificio lograron que sus cuatro hijos fueran profesionales.

Cholo recuerda la época de su niñez y juventud cuando era feliz porque en su casa reinaba el amor, y también recuerda a sus amigos de entonces, amigos de fierro que perdió en el devenir de la vida.

Se reunían en el café de la esquina de San Juan y Boedo y en esa época hablaban distinto, porqué se usaba mucho el lunfardo, a la mujer se le decía mina, al pan marroco, a la cama catrera, a la guitarra viola, al apetito ragún, etc. léxico que murió y quedó enterrado en el tiempo.

También recuerda a Malena su noviecita rubia de siempre, y una fuerte nostalgia lo invade, en esos tiempos la mejor terapia era el oído de un amigo fiel para contarle sus penas y también sus alegrías.

Luego acude a su memoria el día que conoció a Paula. Un amigo de la facultad, lo invitó a una reunión de gente muy adinerada, y allí la conoció. Lo sedujo el lujo y se encandiló.

Paula, única hija de un importante empresario, le ofrecía un mundo nuevo que el no conocía, y por entonces sólo pensó en su futuro económico resuelto, sin sacrificios. Se recibió de contador; abandonó a Malena y en poco tiempo se casó con Paula y comenzó a trabajar en la empresa de su suegro. Pero el precio que pagó fue muy alto, porque eran dos mundos distintos y nunca congeniaron.

El padre de Paula murió y ambos se hicieron cargo de la empresa y trabajando juntos se peleaban más, sus vidas era un verdadero martirio.

Lunes de mañana,  Cholo no quiere discutir, Paula le hace reproches que él no contesta, ella se altera y grita más.

El da el acostumbrado portazo, y cuando está en su coche, casi sin darse cuenta se dirige al viejo café de su antiguo barrio, al que nunca había regresado.

El viejo y querido café es ahora un importante restaurante y confitería llamado Homero Manzi en homenaje al poeta autor junto a Aníbal Troilo del tango “Sur” y vecino del barrio.

Muy emocionado se sienta a la mesa cerca de la ventana y solo pide un café.

De pronto por la calle San Juan ve a una señora rubia, todavía bella, que va camino de la escuela, llevando de la mano a dos niños rubios como ella, y se da cuenta que es Malena y sus nietos, que podrían haber sido suyos.

Cholo Rivera revuelve el café ahora casi frío, y sobre la mesa que no pregunta se le pianta un lagrimón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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