CERTAMEN LITERARIO MENCION: SRA. LILIANA BROITMAN / AMIA

Volver a las raíces, un sueño hecho realidad

A veces deseamos cosas imposible pero si las pensamos, si las sentimos y las imaginamos, no hay barreras para lograr nuestros sueños.

Mi historia tiene muchos años, casi tantos como los que tengo. Desde pequeña escuché a mi padre hablar de Smith, de su pueblo cerca de Carlos Casares y de sus ganas de volver para visitarlo pero también oía la respuesta de mi madre cuando le decía que no le gustaba el campo y que no quería acompañarlo.

Con el transcurso del tiempo el nombre Smith cada vez fue más familiar para mi y muchas veces le pedí a mi mamá que viajemos con papá para conocer el lugar.

Está demás decir que siempre me identifique mucho con ese ser maravilloso que fue David o Tito, como lo llamaban y que tuve el honor de tenerlo como padre.

Si tendría que describirlo no podría porque no alcanzarían los elogios; honesto, trabajador, caballero, simpático, bonachón y podría seguir con más calificativos porque así era él, un hombre querido y respetado por todos.

Pasaron los años y muchas veces pensé en el pueblo cerca de Casares, tanto que hace 24 años con el papá de mi hijo volviendo de un viaje por el Sur, viniendo por ruta 5 pasamos y el destino o el mal tiempo nos impidió llegar a Smith ya que el camino de más de 30 kilómetros, era de tierra y por causa de las lluvias no se  podía transitar con un auto.

Pasaron más años, muchos más y por mi trabajo  tuve la suerte de poder viajar por distintas zonas de nuestro hermoso país, pero nunca cerca del pueblo.

Una mañana de junio desperté y recordé que había soñado con mis abuelos; ellos estaban en una casa, que yo no conocía y me decían:

_”Vení , te estamos esperando, es hora”

Cerré mis ojos y recordé a la Bobe Teresa, tan linda y con esos hermosos ojos grises. Tuvimos una relación muy estrecha y en el 82 partió a reunirse con el Zeide Isaac, que a pesar de haber fallecido cuando yo tenía 5 o 6  años, nunca lo olvidé.

Estaba tan emocionada que lloré casi una hora y no sé porqué pensé que ellos me decían que ya era tiempo de conocer mis raíces.

Faltaban dos semanas para mi cumpleaños, llamé a mi hijo por teléfono y le dije que este año no iba a preparar nada para ese día porque estaría en Smith.

Agustín muchas veces había escuchado ese nombre y solo me respondió : ” Qué buena idea vieja”

Pasaron los días, saqué el pasaje a Carlos Casares ya que los micros o el tren paran allí y me contacté a través de las redes sociales con gente de la zona que conocía y con un grupo del pueblo con quienes comencé a conversar para conocer un poco más sobre cual sería mi destino en unos días y les conté lo que iba a hacer, sentía que ellos también eran parte de mi aventura y que estaban felices,  deseando conocerme.

Nunca voy a olvidar la excitación que tenía cuando subí al micro, 3 de Julio a las 20 hs con llegada a las 2 de la mañana, servicio coche cama pero no pude ni cerrar los ojos durante todo el viaje. Inexplicable la emoción que sentí al ver el cartel que anunciaba la llegada a la ciudad, desde la terminal debía dirigirme al hotel que me había reservado Viviana, de la Sociedad Israelita y por la mañana íbamos a encontrarnos en la confitería del mismo a desayunar junto Marisol, la Delegada Municipal de Smith para conocernos y me llevarían en su auto hasta el pueblo.

Por supuesto que esa noche no pude dormir esperando que sean las 9 de la mañana para encontrarme con las chicas. Muy puntual bajé y ya estaban allí esperándome, nos abrazamos como viejas amigas que se reencontraban, café mediante, llegaron los primeros saludos de cumpleaños y un hermoso mate tallado de regalo. Así comencé a transitar mis 61 años, viajando a donde todo comenzó, la llegada de los bisabuelos a Colonia Mauricio, el almacén del abuelo, el colegio al que asistieron  de niños papá y los tíos y mil imágenes llenas de amor que golpeaban en mi mente y en mi corazón.

Smith, a 35 kilómetros de Carlos Casares, casi 700 habitantes incluida su zona rural, el lugar que durante tanto tiempo estuvo en mis pensamientos y que en momentos se haría realidad.

Por supuesto que se me piantó un lagrimón al sacarme la foto en el cartel de la entrada del pueblo al que se accede ahora sí por una ruta asfaltada. Llegamos a la casa de Evelia que alquila habitaciones en verano y que como excepción abriría una para alquilármela con pensión completa, ya que también tiene el único comedor del lugar.

Me dejan allí y por cuatro días recibo tanto amor que sentí que había cumplido con el sueño de Tito y del tío Félix, que ya con sus 90 años me contó que siempre quiso volver pero…siempre hay un pero!!

No solo fue recorrer las calles que alguna vez ellos pisaron, vi los registros de la Escuela 7, conocí algunas casas que están impecables y habían sido de los tíos de papá y lo increíble, lo más maravilloso fue conocer a Dorita, coquetísima con sus 92 años, que me recibe en su casa y me señala cual había sido la propiedad de mi abuelo y hasta me cuenta una anécdota que sucedió un día cuando era una niña y había ido a comprar al almacén.

_ ” Andá a decirle a José Luis que le muestre la casa ” le dijo a Martita, su acompañante que vuelve a los minutos con un joven que se presenta diciéndome:

_ ” Mi papá siempre me nombraba a Don Broitman, que era el dueño anterior de la casa, ¿quiere conocerla? tengo la llave de atrás porque mi mamá vive allí pero estos días se quedó en Casares”

Contrariada, con mi corazón que iba a estallar de la alegría, cruzo el portón del jardín y atravieso el umbral de aquella casa a la que salvo el baño y la cocina, Jose Luis me cuenta que mantuvieron todo como estaba, mientras me muestra las habitaciones y el salón donde funcionaba el negocio.

Esos pisos de ladrillo al igual los techos y las paredes de adobe de la casa donde crecieron mi papá y sus hermanos Félix y Eva, el fondo por donde habrán corrido y quizás recostados bajo uno de sus árboles, soñaban con su futuro.

El colegio, la gran ciudad, el amor, los hijos, los nietos. Un futuro lleno de amor.

¿Habrán imaginado que casi ochenta años más tarde yo pisaría esos mismos ladrillos y el césped o que atravesaría las puertas de esta casa que guarda tanta historia?

Mientras cruzaba la calle para ir a la casa de Evelia pensaba en el sueño, en los inmigrantes que llegaron a los campos y vivieron en carpas, luego graneros y sin saber ni siquiera el idioma abandonando su tierra natal y después de muchos días de viaje en barco, construyeron sus hogares y formaron sus familias.

No todos los cuentos terminan bien y no todos son “…y vivieron felices” , pero este si, al menos es lo que pienso mientras lleno los canastos de la mudanza y con mi corazón lleno de amor me preparo pasa pasar mis próximos años en el pueblo….allá en Smith, cerca de Carlos Casares.

Autora: Liliana Broitman       Dedicado a las Familias Adamovsky y Broitman

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4 thoughts on “CERTAMEN LITERARIO MENCION: SRA. LILIANA BROITMAN / AMIA

  1. Gracias Amia por permitirme participar del certamen y poder compartir parte de mi vida, el cuento es real y solo hay un cambio en el final, en vez de radicarme en Smith estoy en Carlos Casares, y ojalá que quienes lean mi cuento se contagien de la alegría que fue conocer mis raíces y no dejen de hacerlo si tienen la oportunidad. Por mi parte ya hay 3 primos que están combinando fechas para conocer y se van a alojar en mi casa, esa fue la idea cuando vine a vivir aqui, que les sea mas facil poder pisar la casita de los abuelos y/o padres. ( ya que por costos de hoteleria, combustible etc,es dificil )
    Gracias !!! Liliana

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    • Hola Liliana
      Su relato es muy emotivo. Quiero comentarle que entre otras cosas, atiendo a una Sra de 101 años, a la cual le leo relatos. Hace unos días le leí su relato, que le encantó.
      Elegí el suyo por la vuelta de tuerca de ese final, tan fresco y esperanzador. Siempre se puede cambiar el rumbo, tomar decisiones, construir posibles caminos.
      Gracias por su aporte y susu comentarios.
      Un saludo Lic. Adriana Ronchi. Lider de Actividades Programas Sociales Area Adultos MAyores

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      • Le agradezco por sus hermosas palabras !!! Por mi parte cada vez que vuelvo a leer el cuento me emociono y agradezco al pueblo de Smith y a Carlos Casares por todos los elogios que he recibido, es bueno recordar el gran sacrificio de nuestros antepasados para que hoy nosotros podamos disfrutar de este hermoso país. GRACIAS !!!

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