CERTAMEN LITERARIO: MENCION SRA. FELA SCHVARTZMAN (SIMJA PARAGUAY)

No sé cómo empezar. Tengo varias ideas en mi cabeza pero me es difícil arrancar.

Quizás sea más fácil si les cuento una historia de amor, así que…

Ërase que se era, allá en mi adolescencia, que me gustaba un joven. Era alto, simpático, de muy buena presencia…y me miraba. Me miraba cuando estaba sola y cuando estaba acompañada. Pero yo era muy tímida y no me animaba a hacer otra cosa que a mirarlo. Se me trababa la lengua en cuanto lo veía. Y estoy segura que me ponía toda roja cuando estábamos cerca el uno del otro.

Aunque concurríamos a clubes diferentes, solíamos vernos en algunos lugares donde los jóvenes iban a pasear: calle Palma, el parque, la costanera…Puras miradas…Hasta que un día creo que fue el Destino el que hizo que nos encontráramos en una fiesta familiar. De la presentación a un comentario, del comentario a una anécdota, la charla se hizo más y más interesante y nos dimos cuenta que teníamos muchas cosas en común.

Quedamos en vernos otra vez. Y otra. Así fue que nos fuimos conociendo. Lo que más me gustaba de él era su manera de ser, muy caballeroso, me trataba con respeto y con ternura, sabía escuchar y, aunque era unos años más grande que yo, compartíamos gustos y aficiones.

Pero…no todo era color de rosa en esta historia: aunque él era de buena familia, no era de una conocida por mis padres, que se resistieron un tiempo a conocerlo, a pesar de mis ruegos. Y la familia de él sostenía que era muy joven para pensar en una relación seria, que debía estudiar más y formarse. Yo ya me imaginaba cómo sería pasar la vida juntos y no me resignaba a un no paterno.

Nosotros no desistimos, tomamos coraje y enfrentamos a todos, asegurándoles cuánto nos queríamos.

Y … como en los cuentos, el amor triunfó. Quizás mamá se ablandó escuchando mis pedidos y viendo algunas lagrimitas, pero papá-¡por fin!- dio el anhelado permiso para “las visitas”.

Después…después es ahora. Tuvimos un matrimonio feliz, disfrutamos del amor de hijos y nietos, formamos una familia llena de amor, como el que marca esta historia.

Y colorín, colorado, esta historia no ha terminado.

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