CERTAMEN LITERARIO MENCION: SR. JAIME R. JATIMLIANSKY

GRILLA  MÍA

A  las  5 h  de  la   mañana   me   desperté.   Hasta   ese   momento   había  dormido normalmente, sin sobresaltos. En la pieza contigua, la vieja heladera estaba silenciosa.  A través de la ventana que da al río  llegaba  el rumor  del  agua  discurriendo entre las rocas.  Como lo  hacía habitualmente fui  al baño.  Ningún   hecho  anormal  ocurría en esa  fría  mañana de  comienzos  del otoño.  El  reloj  de  la   radio   mostraba  la  hora correcta luego de estar más de dos años sin haberla conectado.

   Me   acosté   nuevamente.   Un  canto  me  perturbó.   Un  grillo  se  hacía  escuchar rítmicamente.  Se podía estimar que su  canto se repetía varias veces en cada  minuto.   Me levanté para ubicarlo y traté de  no  despertar a mi esposa. El grillo siguió cantando pero se silenció cuando me aproximé  a  la ventana  del  dormitorio. Pensé que estaba fuera del departamento y bajé la cortina  completamente.   Me  acosté  otra vez.   A los pocos minutos, el canto del grillo se reinició.

   ¿Qué hacer para poder  continuar  durmiendo  sin  sobresaltos?    El   sonido   emitido  por  el  grillo me perturbaba y no me dejaba dormir. Me tapé la cabeza con la  almohada y  el canto  no  llegó  más  a  mis oídos.   Pero  el sueño  no  volvía.   Por  eso  apoyé  la  cabeza  en  la  almohada   pero  el  canto  volvió  a  reaparecer.   Me  levanté  y traté de localizar  al  causante de  mis  males  en esa noche.   Encendí  las luces y mi esposa se despertó. Fui  a otras partes del departamento  para tratar de ubicar al insecto.  Fracasé en  el  intento.  Quedé  nuevamente  con  la  presunción  que   estaba  fuera  del mismo.  Me volví a acostar.  El  agudo sonido no se reinició y me pude volver a dormir.

   Ya de mañana,   como  de  costumbre,   levanté  las  cortinas  para  que  la  luz del sol entrara libremente. Y encontré en el baño un grillo,  con dos antenas en su cabeza,  que no  se  podía  desplazar.    ¿Sería   ese   el   insecto  que   me   desveló?     Había   una contradicción   entre   mi   presunción  y   el  lugar  donde  lo  había  encontrado.    Para evitar más problemas lo barrí con la escoba y lo arrojé al cesto de los residuos.

    Después   de  desayunar  comencé  a  limpiar  el  lado   externo  de  la  ventana   del  dormitorio que da  a  la  calle, incluyendo vidrios y rejas. De  repente se desprendió  un trozo  de  la  esponja  que  estaba  empleando  y  cayó  entre  el vidrio y el marco de la ventana.   Con   una  espátula  traté  de  sacar el trozo  del  lugar donde se encontraba.  Como  estaba  oculto  tras  la reja hice presión con ella  hacia el vidrio y la moví  hacia arriba. Junto con el trozo de la esponja levanté  un  insecto  vivo, sin antenas, que  no  se  resistió a  que  lo desplazara  de  su  lugar  de  duelo.   Allí  me  di  cuenta  que  el departamento había separado a una pareja de grillos. El  macho quedó en la ventana fuera  del  mismo y la hembra en el  interior.  El  macho cantó  hasta  que  la  hembra,  malherida probablemente por haberla pisado al entrar al baño durante  la  noche, dejó de existir.  Y el grillo macho se quedó  en silencio  sin intentar salir de la ventana para no  alejarse  de  su  enamorada, sufriendo en soledad  la muerte de su amada.

   Entristecido  por  lo  que  había  ocurrido,  atiné  a recuperar a ambos insectos y los enterré juntos en el jardín del edificio.

                                                                                     

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