CERTAMEN LITERARIO MENCION: Lidia Chervin (84) SHALOM

Reencuentro otoñal

Ella y Él se conocieron siendo adolescentes en un período breve y casual.

Él volvió a su pueblo natal para ayudar a su padre en tareas del campo.

Ella en la ciudad estudiando, luego trabajando, con amigos, en un ambiente compartido con padres, hermanas, todo muy feliz.

No volvieron a verse, aunque Él regresó después de unos años y ya acompañado.

Ella en plena juventud se enamoró de un ser excepcional, inteligente y muy noble.

Construyeron una hermosa familia,  junto a sus tres hijos deseados, cuidados y guiados con mucho amor y respeto.

Así transcurrieron cuarenta y cinco años, juntos con tiempos bonitos sobre todo con la llegada de los nietos.

Y todo se quebró aquella víspera del año nuevo judío.

La fiesta se transformó en dolor inmenso y profundo. La mesa servida quedó como testigo amargo en medio de tanta dulzura esperada.

Unas horas más y se apagaba la vida del amado esposo, padre, abuelo, amigo.

Principio y final.

Ella se dijo tratando de superar su angustia: “No hay nada mejor que la vida misma”.

Y así siguió adelante, caminando más lento pero tras metas más cortas, agradables y realizables.

Ella al tiempo asistió a una reunión familiar.

Mucho fue su asombro al descubrir la presencia de Él, aquel adolescente del tiempo breve y casual.

Ambos eran abuelos, habían transcurrido muchos, muchos años. Sus compañeros ya no estaban pero sus mentes y quizá alguna neurona estaban abiertas.

Fue algo mágico, impensable.

Se volvieron a encontrar. Él le robó el primer beso y nació el deseo del compartir.

Muchos paseos, viajes, charlas extensas, pensamientos muy parecidos.

Conservando cierta independencia hicieron suyos todos los fines de semana.

Hubo abrazos, besos, todo con naturalidad y gran respeto por lo vivido antes y en la actualidad.

Felices por el acompañamiento de sus respectivas familias que se brindaron con cariño.

Ocho años y un duro final. Otra vez Ella afrontando tan irreparable pérdida del “inolvidable compañero” en el otoño de su vida.

Recordando al gran Borges: En un relato decía:

“La memoria suele parecerse al olvido, pero todavía encuentra lo que le encargan”.

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