CERTAMEN LITERARIO: MENCION/ Esther Zavelevsky de Winter /JAVAIA /ROSARIO

UNA HISTORIA VERDADERA

   Cierta helada mañana, hace mucho de esto, Fany sale con sus hermanos menores a jugar a la plaza de Ankara, quizá sea 1910 o 1915. Mucha nieve cubría el césped y las hamacas y calesitas, casi desiertas, estaban muy frías. Sin embargo, a Fany y a sus hermanos, felices y contentos, no les importaba demasiado.

En un descuido, el menor, de sólo tres años, resbala y cae haciéndose una herida en la barbilla, que chorreaba sangre en abundancia. Al correr hacia su casa, su madre, ya enterada, salía al encuentro y retándola, trataba de calmar al pequeño.

En ese momento, pasa junto a ellos una gitana y, mirando al herido, a la asustada madre que no cesaba de recriminar a Fany  su descuido, la mira fijamente y le dice: “No grites a tu hija, no tiene ninguna culpa y te anticipo que pronto se alejará de tu lado en un largo viaje y nunca más volverás a verla”. El niño curó su herida, quedándole una pequeña marca en su barbilla, sólo como recuerdo.

   La situación se hacía difícil para la familia por lo que el padre decide enviar a su hija mayor Fany a Argentina, junto a su tío y familia, quienes se establecen en Buenos Aires.  Ella tenía diez y ocho años y convivió con ellos que, con un próspero negocio en el que se vendía alfombras, habían logrado una buena situación económica, pero era imposible traer a todos los que habían quedado en Ankara, quienes decidieron emigrar a Israel, donde se establecieron en 1948.

Fany tiene un novio: Marcos. Se casa y juntos viajan al interior del país, consiguiendo tras arduo trabajo un buen pasar y un hijo. Con el correr de los años se trasladaron a una ciudad más grande; su marido fallece y con su hijo hecho ya hombre, transcurre su vida, siempre añorando a su familia, a quienes no vio durante tantos años.

Las comunicaciones en esa época no eran como las del presente, eran sólo cartas, siendo así como se entera que su madre dejó este mundo llamándola. (las palabras de la gitana se habían cumplido).

Su hermano menor, el de la herida en la barbilla, decide venir a la Argentina y un soleado domingo llega a Rosario en el tren de las once de la mañana, se presenta en su casa y cuando David abre la puerta, se presenta ante su sobrino, quien teme por la emoción que pueda sufrir su madre, pero ella, como primera reacción sólo le pide que le muestre su barbilla y le dice:”Si, eres mi hermanito, el que se cayó en Ankara!”

Habían pasado más de sesenta años sin verse. El sólo tenía seis años cuando Fany se fue de su casa y ella diez y seis.

El final de esta historia verdadera llegó cuando Fany y su hijo se reunieron con sus familiares en Israel, conociéndose mutuamente.

Lo escrito me lo contó Fany, cuando en sus visitas de Schabat, rememoraba su vida con mi famillia.

Es mi homenaje a una excelente, dulce y bellísima persona que sembró amor y respeto en todos los que la trataron

Hoy está junto a D´s.

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