CERTAMEN LITERARIO/ MENCION: SARA GRINGER DE PETASNY/ JAI (B.BLANCA)

Sara Ginger de Petasny Edad: 80 años Centro: Grupo JAI Comunidad: AIBB – Asociación Israelita de Bahía Blanca

Conflicto entre pollos

     Para los días festivos acostumbrábamos reunirnos en nuestra casa. Todo comenzaba unos cuantos días antes cuando se limpiaba a fondo, se revisaba cada rincón y cada mueble para que no quedara ningún vestigio de jametz. Ante la duda de que se hubiera pasado algo por alto, era costumbre darlo a un gentil, fueran ollas, palotes de amasar o harinas. Inmediatamente después de la Pascua, todo volvía a su dueño. Yo no entendía porqué un animal tenía que ser vendido como jametz. ¿Sería porque también comían cereales? Como la cocina era muy pequeña, se elegía la habitación más espaciosa y se quitaba todo mueble que estorbara. Quedaba sólo la mesa destacada en el centro con el mejor mantel, los platos, cubiertos y vasos que mamá guardaba celosamente en una caja para este fin.

     Recuerdo un episodio en el cual yo fui protagonista. El shoijet había matado a las aves que se utilizarían en la cena. Era el único que podía hacerlo, con una especie de bisturí en el cuello del animal y diciendo una oración. Esperó unos minutos y luego, habiéndole pagado con unas monedas, me entregó las aves. Salí del lugar con una gallina en cada mano. De pronto, una de ellas empezó a aletear y salpicó mis piernas con sangre. Horrorizada, dejé caer las aves en la calle corriendo despavorida hasta llegar a casa. Mamá me tranquilizó diciendo que sólo era un estertor que suele producirse después de la muerte. –‘No te preocupes, Surele, no voy a mandarte más al shoijet’-.  

     Cuando fue a recoger los pollos, mamá se asombró al ver a un hombre con las manos levantadas al cielo exclamando: -‘¡Providencia Divina! Estos pollos me pertenecen’-. Mamá trató de explicarle lo ocurrido pero el hombre no entraba en razones. La discusión se hacía cada vez más fuerte. Algunos curiosos se acercaron para saber lo que pasaba. Enterado de lo ocurrido, el shoijet se ocupó de aclarar la situación y, en compensación, invitó al frustrado caballero a su casa. ¡Todos tuvimos un Pesaj muy feliz…!  

Transformé con ingenio un episodio de mi vida en este relato de humor. Sara Ginger de Petasny

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