CERTAMEN LITERARIO/9º PREMIO/SRA.DORA L. KOSOY /CLUB DE LA AMISTAD/AMIA LA PLATA

Amo a mi Papá!!

Es una de las misceláneas contadas por mi madre: corría el año 1938, yo con apenas cuatro añitos, realicé un viaje junto a ella  por invitación de mis tíos, para mí… “A lo Desconocido”, recorrimos las campiñas entrerrianas, donde emergen lomas y tupidas selvas montieleras. Mis ojos muy abiertos, con atención al descubrir la creación,  esos mantos de coloridas flores silvestres,  allí propuso mi tío en dejar descansar el motor de su auto, un Ford T a lona. Aproveché corretear, descubría a cada paso un mundo nuevo, junté un ramillete de colores,  ¡una sinfonía de primavera!,  para llevar y demostrar el “ Amor a mi Papá “, mi madre a mi lado contestando mis ¿por qué?, buscaba conocer, sorprenderme al descubrir el universo de pájaros, el vivo de sus plumajes, saludando con alegres trinos, y diversas notas musicales, acompañaba el día un sol radiante, contemplaba la luz que iluminaba sus rayos, acariciando las flores, sentir el calor en mi  piel, un día como pocos, encontrar oculto entre las hojas verdes, una hacendosa arañita tejiendo su telar, dándole brillo las gotas de rocío iluminadas como perlas, ¡huy!, una ranita salta sobre una piedra.

Continuamos el viaje con algunos contratiempos, el camino no estaba en condiciones, ¡Se reventó una cubierta!, a cambiar y seguir, había un trecho largo por recorrer de nuestra salida de  Basavilbaso a  Pedernal, ansiosos por encontrarnos con mis tíos y primitas. Cansada de andar brincando como una cabrita según mamá, llegó la hora de degustar una sabrosa mamadera de leche con chocolate, mientras escarbaba mi ombligo, me dormí en su regazo, costumbre que dejé junto con la mamadera a los cinco años, cuando un día mi madre avisó… se perdió la tetina!, es que era la menor y se consentía todo, y con tal de verme mit roseve bekelej (con mejillitas rosadas). Ya entrada la noche ¡Llegaamoss!, y conocí a tíos y primitas, con mi timidez me integré al día siguiente, con la luz del sol, al recorrer la quinta, enfrentando los árboles cuajados de frutos, blanquísimos azahares, que envolvían con su perfume, atenta al zumbido de una abejita posándose en una flor,  mi alegría fue con los pavos y su multicolor cola de abanico, los cactus con flores de distintos colores. Cuenta mi madre que la primera noche ¡fue terrible!, no solamente para ella, para toda la familia, un largo  trayecto sin poder sumergirse al descanso, a un sueño reparador, yo no cesaba de llorar,  quería… ¡Volver a mi casa!, mi reclamo ¡Papá me extraña!  ¡Papá me extraña!, insistí toda la noche con esa cantaleta, faltaba el contacto de Papá, lo necesitaba para intercambiar Amor, no me alcanzaba con tener a mamá, es que Papá estaba cada noche junto a mi camita, contándome cuentos de aromas, colores y mucho, mucho amor de su infancia junto a sus abuelos, padres, hermanos, en esas lejanas y heladas tierras rusas, a pesar de enorme distancia, sus cientos de historias seguían vivas en el gigante imaginario cofre de recuerdos, mientras desgranaba cada noche. Pero la cruel guerra cortó esos contactos epistolares, además de ser larga la espera entre carta y carta, su medio era por barco, ¡así son las crueles guerras! no recibiendo esas líneas tan ansiadas. Terminado ese gran misterio de la guerra, mi padre dio comienzo a la comunicación escrita, esperando una respuesta, después de unos cuantos meses de desesperación, volvió la carta, se cortaron los lazos, angustia, impotencia, ese era el aire que se respiraba, pero mi manito aferrada a la suya en noche de historias ficticias, el personaje se iba a dormir, mi padre pintor llegaba  cansado, de tanto rasquetear paredes, sentía su mano muy áspera, decía que la buena terminación de una pared antes de pintar es el preparado de su base, tuvo grandes maestros en Bovrinitz (Rusia) su padre y abuelo, que además de pintor de paredes, era de cuadros, tomaban trabajos en grandes estancias, expertos en empapelados, imitación madera al aceite y a la cal, estos realizados con un pincelito,  precisión en su pulso, nacían las vetas de maderas, dignas de admiración, llevaba su tiempo, supo recibir lo que trasmitieron sus mayores y lo hacía con dedicación, su profesión, era arte, así con ese amor me brindaba sus cuentos de colores, plasmado con su pincel imaginario.

Mi madre no olvidaba el regreso de Pedernal, el camino irregular, quebrado, sufriendo, reventando cubiertas, sin tener repuesto y un lugar de auxilio, difícil para esos años. Por Fin, por Fin…. Llegamos a  BASAVILBASO con mayúscula, representaba una película muda de Charles Chaplin, el Ford T hizo lo imposible en divisar mi pueblo, SÍ, SÍ llegó… ¡Pero sin cubieertass! “EN LLANTAS… EN LLANTAS”, pero a los brazos de PAPÁ, sentir su barba sin rasurar, el calor de  ese abrazo. Eso es   ¡AMOR a mi PAPÁ!

 

 

 

 

 

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