CERTAMEN LITERARIO: 4º PREMIO BEIAJAD (LOMAS) (Norma Galupecio)

El 267

Esperaba con ansiedad que llegara el día viernes, ya que todas las semanas, con Josefina, mi profesora favorita del secundario, íbamos de paseo a la Capital a conocer distintos  lugares.

Cada salida con ella era descubrir un mundo nuevo. Visitábamos museos, parques, teatros. Con ella nos escapábamos de la monotonía cotidiana de nuestro pequeño pueblo. En cada regreso, volvíamos cargadas de proyectos e inquietudes para la semana siguiente. En uno de esos encuentros de los cuales han pasado ya más de cincuenta y cinco años, en la estación Constitución tomamos un colectivo.  Estoy casi segura que era el doscientos sesenta y siete. 

Ese viernes había sido distinto. Llovía a cántaros. Habíamos visitado brevemente Caminito. Las calles estaban inundadas y decidimos volver antes. Llegamos corriendo a la parada del colectivo y subimos aunque venía lleno.

Una vez arriba me fui corriendo hacia atrás, eludiendo como podía al resto de los pasajeros. Casi llegando al final me encontré con el rostro de un joven al que había visto en un baile de Macabi un par de semanas antes.

Con él, no había dialogado nunca. Lo había visto varias veces bailar con otras, mientras disimuladamente me miraba.

Vencí mi timidez habitual y le dije pícaramente:

– ¿Te cortaste el pelo?  Él me miró sorprendido. Yo le sonreí. Parecía que nos hubiéramos conocido de toda la vida.

Empezamos a charlar. A las pocas cuadras él se tenía que bajar. No le importó pasarse de su parada, con tal de dejarme un papel con su número de teléfono.

Antes de bajar el colectivo, giró sobre su hombro y me miró una última vez.

Durante el viaje a mi casa, no solté el papel ni un segundo.

Esos números en el papel fueron los primeros de una serie de números juntos.

Cinco años de novios, tres hijos, siete nietos, treinta y tres años de casados…. 

Vivimos en paz y armonía durante muchos años. Podrían haber sido  más.  Cuando los chicos estaban tomando distintos rumbos, y  habían comenzado a llegar los nietos, una cruda enfermedad lo llevó rápidamente. Todavía se me caen lágrimas sobre el papel.

Nuestra vida juntos fue corta pero intensa. El tiempo es veloz, y muchas veces, implacable.

Pero los grandes amores son un refugio contra la fugacidad del tiempo.

Norma Galupecio (74)

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5 thoughts on “CERTAMEN LITERARIO: 4º PREMIO BEIAJAD (LOMAS) (Norma Galupecio)

  1. Querida Norma:No se si me recuerdas,Compartimos contigo y tu esposo un viaje a Israel,Hace muchos años….Me emociono tu relato ,y ese amor novelesco ,fresco y joven,que te acompaña.por siempre .Felicitaciones por el premio.Esther Bortz.

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