CERTAMEN LITERARIO: REGAIM/JAI SANTA FE

FANNY DAIEN DE BUSTABER (74)

Un sueño hecho realidad.

Siempre he sido soñadora. Desde niña. Aunque no sé si soñaba dormida. Tal vez soñaba despierta. Mientras estaba en la escuela, mientras caminaba, mientras jugaba.

Cuando pienso qué cosas ocupaban mis sueños, siempre llego a lugares lejanos, a la Europa de mis antepasados, tal vez a los “shtetl”.

Los sueños eran espaciados, pero reiterativos.

Ya de joven, comencé a viajar. Primero a los principales lugares de Argentina, luego Uruguay, Chile y Brasil. Pero en el fondo no me sentía satisfecha. Tuve la oportunidad de ir a Israel. El grupo de compañeros del tour, maravillosos. Los lugares que conocimos, aparte de ser bellísimos, eran parte de nuestra historia, de mi historia.

La vida me dio otras chances. Ir al país donde nació mi madre: Rusia, en la ciudad de Minsk. Ver Moscú y Leningrado con sus innumerables palacios, museos y restaurantes con sabores y aromas de mi niñez. Ver un espectáculo de ballet en el Bolshoi, fue apasionante. El Museo Hermitage: fue como entrar a un lugar lleno de magia y cultura.

Luego, el lugar de nacimiento de mi padre: Polonia. Qué experiencia !!!.Varsovia con sus lugares tan conocidos por nosotros, a través de libros o películas. Pero esta vez, frente a nuestros ojos. El gheto de Varsovia, los campos de concentración de Auswich y Birkenau, con todo lo que implica sentir el dolor que nos transmitieron los objetos que vimos dentro de los campos.

Las minas de sal de Weliszka (para mi otra maravilla de la humanidad). El antiguo cementerio de Varsovia donde están sepultadas conocidas personalidades.

Siguiendo un recorrido no turístico, sino para ver lugares que nos llenan nuestro judío corazón. El antiguo cementerio de Praga junto a su sinagoga y museo en cuyas paredes están grabados miles de nombres de mujeres, hombres y niños a quienes los nazis quitaron la vida. Saber hablar idish me dio la oportunidad de comunicarme con sobrevivientes y descendientes, en esos lugares, como también en Holanda, en la casa de Ana Frank. El teatro negro de Praga, y el teatro judío de Varsovia, con su escuela y sinagoga. ¡Que fantásticas experiencias!, Conocer el lugar donde se filmó “La lista de Schindler”, su fábrica… Restaurantes donde el menú estaba escrito en idish y cenar escuchando música Klezmer, resuena hasta hoy en mis oídos.

Me intereso conocer las principales y más grandes sinagogas de Europa. ¡Qué grandeza verlas! Qué amabilidad de la gente que nos atendió

Luego visité muchos países más. Pero lo que quedó en mis recuerdos, fue lo que relate. ¿Por qué esos recuerdos? ¿Por qué no me interesaron otros lugares bellos?

Llego a la conclusión de que en mi interior, en mis sueños de niña, era eso lo que en realidad deseaba conocer. Mi sangre me pedía, me señalaba, que esos lugares satisfarían mis deseos.

Y todos esos pequeños sueños, sumados, se convirtieron en un enorme sueño.

En ese sueño que se hizo realidad.

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