20 años y el recuerdo de un padre por su hija

El orgullo de ser parte

Norberto Dubin tenía 33 años. Cariñosamente, le decían todos que era un gordo bueno. El menor entre cuatro hermanos, llevaba 17 años de casado y tenía dos hijos, Juan Manuel y Jennifer. Durante mucho tiempo trabajó como despachante de aduana y en el 87 entró a la AMIA. Atendía con cuidado y dedicación a los que llegaban al Departamento de Sepelios y cuando se enteraba de la muerte de un chico o de una persona muy joven, inmediatamente pensaba en su familia, especialmente en sus hijos.

Tenía muchos amigos, varios de ellos eran sus compañeros de trabajo, con los que se juntaba también los fines de semana y hasta se iba de vacaciones. Soñaba con comprar una casita junto al mar. Era un tipo alegre, siempre alegre; aunque tuviera problemas le encantaba contar chistes y estaba permanentemente haciendo bromas. 20 años después del atentado, del que fue una de las…

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